sábado, 18 de junio de 2016

Del error al aprendizaje

Este artículo tiene como principal objetivo dar a conocer las principales salidas que se pueden generar frente al surgimiento de un error en las instancias de capacitación empresarial, para así lograr que se convierta en fuerza positiva. Es decir, la única solución no es que desaparezca el error, sino sacar partido del mismo y transformarlo en una situación de aprendizaje y crecimiento.
Teniendo en cuenta  que los errores son inevitables y se pueden presentar frecuentemente, estos pueden actuar como catalizador para mejorar el desempeño y el aprendizaje.


EL ERROR

   El error puede actuar como una fuerza positiva o negativa, de modo que hay que esforzarse en evitar la desesperanza y eliminar aquello que afecte negativamente sobre los esfuerzos que se realizan en el aprendizaje.

FUERZAS POSITIVAS A PARTIR DEL ERROR

   El error puede traer consigo ciertos resultados favorables en quien lo cometió, tales como una mayor tolerancia a la frustración, nuevas herramientas para afrontar situaciones desconocidas o situaciones de dificultad, la incorporación de habilidades, y una mayor flexibilidad para buscar nuevas maneras de solución y distintas formas de actuar. Puede aumentar también la motivación, mejorando así su aprendizaje.

FUERZAS NEGATIVAS A PARTIR DEL ERROR

   El obrar erróneamente puede traer consigo distintos sentimientos negativos en quien lo cometió, como por ejemplo: culpa, inseguridad, angustia, baja autoestima, menosprecio, tristeza, estrés, y/o miedo. En casos más extremos, puede causar depresión. Sumado a esto, el error puede provocar una disminución en la motivación, llegando así a un deterioro en el rendimiento cognitivo.

CÓMO TRANSMITIR EL ERROR

   Es fundamental que surja en quien llama la atención sobre el error un deseo verdadero de orientar a quien lo cometió, explicándole, evitando la crítica, y buscando otras posibles maneras de actuar frente a la misma situación.
También es necesario que el error sea comunicado la menor cantidad de veces posible, ya que esto puede provocar consecuencias negativas, descriptas anteriormente, sumado a sentimientos de rechazo, hostilidad y/o rebeldía.



CÓMO FORTALECERSE PARA PREVENIR Y AFRONTAR EL ERROR

   Para prevenir el error y afrontarlo lo mejor posible, para de ese modo desenvolvernos eficaz y eficientemente, es necesario adoptar ciertas aptitudes. Para lograr esto, David Goleman, nos plantea que debemos desarrollar una aptitud emocional y una aptitud social, las cuales son capacidades desarrolladas en base a la inteligencia emocional y que originan un desempeño sobresaliente. Para ello identifica una serie de dichas aptitudes básicas que conviene fomentar.

Aptitudes Básicas Personales:

A) Autoconocimiento: Conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones, basados en:
      Conciencia emocional: Reconocer las propias emociones y sus defectos.
      Autoevaluación precisa: Conocer las propias fuerzas y sus límites.
      Confianza en uno mismo: Certeza sobre el propio valor y facultades.

B) Autorregulación: Manejar los propios estados internos, impulsos y recursos, que se da a partir de:  
      Autocontrol: Manejar las emociones y los impulsos perjudiciales.
      Confiabilidad: Manejar normas de honestidad e integridad.
      Escrupulosidad: Aceptar la responsabilidad del desempeño personal.
      Adaptabilidad: Flexibilidad para manejar el cambio.
      Innovación: Estar abierto y bien dispuesto para las ideas y los enfoques novedosos y la nueva información.

C) Motivación: Tendencias emocionales que guían o facilitan la obtención de las metas., tales como:
      Afán de triunfo.
      Compromiso.
      Iniciativa.
      Optimismo.

Aptitudes Básicas Sociales:

A) Empatía: Captación de sentimientos, necesidades e intereses ajenos. Aquello que suele presentarse con la empatía:
      Comprensión de los demás.
      Ayuda para el desarrollo de los demás.
      Orientación hacia el servicio: Prever, reconocer y satisfacer las necesidades del cliente.
      Aprovechamiento de la diversidad.
      Conciencia política: Interpretación de las corrientes emocionales de un grupo y sus relaciones de poder.

B) Habilidades Sociales: Habilidad para inducir en los otros las respuestas deseables, como por ejemplo:
      Influencia.
      Comunicación.
      Manejo de conflictos.
      Liderazgo.
      Catalizador de cambio.
      Establecer vínculos.
      Colaboración y cooperación.
      Habilidades de equipo.

CONCLUSIÓN

  Todos estamos expuestos a cometer errores, pero para llegar a ser un buen profesional debemos fomentar nuestras aptitudes sociales y emocionales, para así aprender a aceptar los errores propios y corregirlos. Así mismo, hay que aprender a acompañar a la persona en el error, para llegar a provocar en uno mismo y en quien lo realizó un crecimiento personal y laboral, que nos ayude a desarrollarnos exitosamente.

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